viernes, 18 de octubre de 2013

De tópicos taurómacos




Abordar este tema tan delicado es complejo. Lo es porque defender esta tradición es igual de incomprensible para el detractor como incomprensible es para el que lo defiende la opinión de que la tauromaquia es un vestigio de una cultura que ya no ayuda a la evolución del ser humano. En éste, como en tantos otros aspectos, conseguiremos mucho si todos ejercitamos la empatía con el que piensa lo contrario. Y el respeto es lo primero.

Todo el que me conozca sabe que soy un opositor de la tauromaquia, y los más cercanos a mí saben que cuando en mi vida se cruza la tauromaquia en muchas ocasiones me llego a poner violento por dentro. Sí, esa sensación de ira y de ansiedad es la que siento cuando veo sufrimiento en un animal. No puedo evitar el deseo de venganza del animal hacia su verdugo, y tampoco puedo evitar celebrar el triunfo del toro sobre el torero. Y sé que eso no está bien. Pero hay otra intuición que me hace tener prudencia. Prudencia porque yo realmente creo que una persona cuando hace una cosa puede que crea que está haciendo bien las cosas. Y quiero pensar que el torero y el aficionado al toreo tienen sus razones para formar parte de eso. Hay que empatizar, repito. Me gustaría que un torero hablara conmigo para poder mostrarnos nuestras diferencias acerca de la tauromaquia. Hasta ahora he hablado con aficionados, pero no sé si yo no he sabido tener empatía o realmente la otra persona estaba cegada por el fanatismo, ya que ninguno de los dos nos convencimos de nada nuevo. Me gustaría poder hacer un decálogo de los principales tópicos que emplean los que apoyan la tauromaquia y el lógico rebatimiento de los mismos, porque por más vueltas que le doy, no me queda otra que mantenerme en mis trece.

"La tauromaquia es una tradición ancestral arraigada a nuestra propia identidad cultural" es un recurso que suele estar en boca del que quiere justificar la tauromaquia "porque siempre se ha hecho". Pero hay otra verdad antropológica, que es que en muchos núcleos culturales se ha dominado a los animales por mera demostración de supremacía del hombre respecto a la naturaleza. No hay un móvil de supervivencia, sino un rito que implica el sufrimiento gratuito del animal, con el que la sociedad se reúne, forma parte del espectáculo, se relaciona y lo llama tradición. Lo seguimos viendo hoy en día, y fuera de nuestra cultura. Y nos escandalizamos. ¿O me vas a decir, aficionado a la barbarie taurina, que no te has rasgado las vestiduras cuando has visto imágenes de las masivas matanzas de focas a palos en Alaska, o la de los delfines en Noruega? ¿O acaso ves bien las peleas de perros o de gallos en muchos países latinos? O dime tu opinión acerca del espectáculo que miles de personas podían ver varias veces al día en el gran Circo Romano… Y antes de opinar déjame recordarte que todas esas culturas no tienen menos argumentos que tú cuando aluden a la tradición y al arraigo cultural para defender su causa. Sin embargo hay culturas que han evolucionado y han ido suprimiendo esas alternativas de ocio gracias a una inercia evolutiva. ¡Y nosotros necesitamos inercia!

"Los toros son animales que se matan como se matan cerdos, vacas y pollos para el consumo humano", pero se le olvida al que dice esto que en el caso de los cerdos, vacas y pollos no se vende el sacrificio como si fuera un show que mueve millones de euros. Y también se le olvida que con el beneplácito de la sociedad, el sacrificio de animales está legislado, de forma que en los mataderos se procede a dar muerte al animal de forma lo más rápida, eficaz y respetuosa con la finalidad de que no sufra (otra cosa es cómo en la realidad algunos mataderos se saltan sutilmente esos medios) Yo no me opongo al consumo de vacuno en nuestra sociedad. Me opongo a que previo al sacrificio haya tres días de estrés, horas de angustia y veinte minutos de humillación, sufrimiento y agonía para el animal, y me opongo a que nuestra cultura nos permita disfrutar con ese espectáculo de forma gratuita para nuestra conciencia.

"La tauromaquia es un arte que el antitaurino no entiende". Si de algo estoy harto hoy en día es de que cualquier cosa se puede considerar “arte”. Invito a un aficionado a la tauromaquia a que se venga conmigo al Museo del Objeto Encontrado que tenemos en Cuenca, o que vayamos a Nueva York a ver mierdas dentro de un frasco para que se den cuenta de que eso del arte en muchos casos es demasiado subjetivo. Yo entiendo que un torero tenga que trabajar unos movimientos para conseguir un efecto determinado en el capote cuando el toro embiste. Entiendo que haya analogías con el baile, la danza, el movimiento... Y reconozco que son bellas. Reconozco que se persiga la calidad en los diversos pases taurinos, y valoro la importancia del entorno de la tauromaquia y su influencia en nuestra cultura. Me encantan los pasodobles y las coplas que se han escrito gracias a la tauromaquia. Considero que las artes plásticas han sabido ensalzar la tauromaquia para conseguir obras bellas. Pero fotografías bellas las hay de guerras y de catástrofes, y no justifican las guerras y las catástrofes. En eso consiste en parte el arte, en hacer algo bello que no lo es tanto cuando no se ha manipulado. Se manipula para embellecer. Se crea para obtener algo bello, agradable o sensacional. Pero mi sentido común me hace que la propia tauromaquia no sea una manifestación artística en sí, y no es arte porque se logra a pesar de algo cruel y bárbaro. El fin aquí no justifica los medios. Hay que sacar la balanza nuevamente y sopesar ese fin y esos medios.

Lo que ha conseguido nuestra cultura y nuestra tradición es, en el caso de la tauromaquia, sobrevalorar arriesgadas danzas por encima del sufrimiento de un animal. Mi conciencia me impide disfrutar de esa épica a la que muchos claman, cuando se generan gracias al desesperado embiste de un animal que se quiere defender. ¿Qué precio tiene la dignidad de un animal? ¿15 euros? ¿Y el precio de la dignidad humana? ¿Es acaso el precio la denominación de arte? Barata se vende, pues, nuestra dignidad, cuando hay exposiciones de mierdas enfrascadas.

"El animal no sufre. Su cerebro, por el estrés, segrega endorfinas que le hacen soportar el dolor". Uy, el toro se lo pasa de bien… Decir que el toro no sufre es una afirmación que me pone muy furioso. Es una de las que más furioso me ponen. Lo primero porque es falso. Los veterinarios (taurinos) que así lo crean y lo digan pueden mostrar sus discrepancias con el resto de su comunidad mundial de colegas, los cuales les tratarán, muy posiblemente, como el puñetero clásico cateto estereotipado español de los que muchos creen que en España abundan. Decir que el toro no sufre, y encima darle un cariz técnico y biológico es una temeridad cuando se lo dices a alguien que al menos sepa leer. Pensar que el animal no sufre cuesta mucho creer cuando se mira una corrida de toros, en la que ves como el toro está totalmente fuera de sí, en la que muchas veces, previamente a la muerte, el toro no puede con su alma. Si se arrodilla significa que el toro es un débil y no tiene "honor". Pensar que, después de la estocada fatal, cuando el toro intenta buscar una salida, dándose por vencido, tambaleándose, el toro no sufre, es una falta de respeto a la inteligencia común y a la sensibilidad humana. Lamento si a alguien le falto el respeto. Le suplico que lo piense y lo recapacite.

Lo segundo por lo que me pone furioso esa afirmación es porque, si fuera verdad, estaríamos justificando la tortura de un animal porque “siente menos dolor”. Mi conciencia está sana porque hay un rumor que dice que el toro no sufre, que su fortaleza es tan grande que las puntadas, banderillas y estocadas son ínfimas para el animal, de la misma forma que lo es el fuego en sus cuernos cuando los soltamos por las calles para que unos corran, o apenas sienten dolor cuando los acribillamos con lanzas, dardos o espadas. Hay alguien que dice que no sienten dolor, y eso es justo lo que yo quiero escuchar para justificar mi diversión con la barbarie.

"Si no fuera por la tauromaquia, el toro de lidia se extingue". Me encanta este argumento. ¿Has pensado en dejar en libertad al animal? –No, es que no se puede dejar libre porque requiere de muchos cuidados… -Bien, entonces tú estás manipulando su estado natural. Si el toro no puede mantenerse tal cual lo vemos en la plaza significa que lo estás manipulando. Y lo estás haciendo con la finalidad de darle muerte en el ruedo a través de un agónico espectáculo. El toro no se extinguiría. El toro sería distinto a como lo vemos en la plaza, de la misma forma que la anatomía de los cerdos y los pollos no es la misma en los criaderos que en libertad. Los cerdos y los pollos son más baratos de mantener, y la finalidad de mantenerlos así es para el consumo nuestro, no para vender un espectáculo gracias a su tortura. El toro de lidia es para la lidia, y la lidia no es natural. ¿O tanta es nuestra supremacía que nos creemos creadores de una especie nueva? No señores; nosotros no creamos. Nosotros manipulamos.

"El toro bravo merece vivir y morir como bravo". Y me quedo más ancho que largo. Sí señor. Yo le impongo esa condición. Hubo un momento en el que a alguien se le ocurrió que el toro, como es bravo, tenía que morir sufriendo a manos del hombre. Oye, hay animales más bravos (y más listos) que el toro de lidia. Si lo que queremos es espectáculo, toreemos a un leopardo. Si el bicho tiene hambre yo garantizo que habrá más espectáculo. Lo que pasa es que dudo que en la lucha entre hombre y el leopardo siempre ganen los mismos. ¡Mejor, más diversidad! ¿El leopardo no merece vivir y morir como bravo? ¿Todo lo que sea bravo merece morir torturado? Creo que no se torean leopardos, leones, orcas o tiburones porque son algo más difíciles de engañar que a los toros. ¿Cómo merecemos vivir y morir nosotros? Yo creo que, al menos, con un poquito más de dignidad.

"El toro vive muy bien y está muy bien cuidado", y yo no lo discuto. ¿Se cuida tanto al toro por amor al toro o por darle emoción al espectáculo de su tortura? Porque ese argumento se echa por tierra si la finalidad no es amar al toro. El toro tiene que llegar fuerte a su "espectáculo", y poco a poco se evoluciona artificialmente a la raza para conseguir la máxima intensidad durante 15 minutos de tortura. –No, si el ganadero ama al toro, y lo cría como si fuera parte de su vida. –Ah, pues yo pienso que existe un conflicto emocional en esa persona, cuando permite que "el amor de su vida" sea torturado y asesinado con sufrimiento para el deleite de una masa que mira. De verdad que es incomprensible esa forma de amar al animal. ¿O no estará el fanatismo detrás de ese impulso amoroso? ¿Se cuidaría tanto a los animales si no hubiera detrás un interés económico tan grande que lo mantuviese? Evidentemente no, por lo que esa épica del ganadero carece de sentido.

"Toda la comunidad taurina muestra respeto y admiración por el toro, y hay una mayoría ecologista entre los que se consideran taurinos", pero eso es algo incomprensible para el que no es taurino, ya que hay una gran contradicción. El taurino considera una excepción del ecologismo la tauromaquia, porque en su argumentario pesa más la romántica idea preconcebida de la lidia que la defensa de los animales. Se nos inyecta la nobleza del toro como un adalid de la épica; historia con la que cubrimos de seda cual arlequín (a mis ojos, claro) un acontecimiento igual de ridículo como vergonzoso. Creamos un ritual y nos atrevemos a otorgarle un manual de buena praxis que corre de generación en generación, y que sirve para determinar si es buen arte o no templar, mandar o burlar al toro. Se valen de una vieja fórmula para obtener el éxito, y es precisamente el ridículo evidente de algo que es secundario para esconder el ridículo de otra cosa que no interesa ridiculizar. Por eso el torero va vestido como un maricón disfrazado de mal gusto, y por disfrazar, hasta disfraza sus armas con colorines que se clavan en el lomo del toro como si fueran flores. Maldita hipocresía… Vender su virilidad dentro de la plaza para conseguirla fuera… Ay, las coplas… tan hermosas como absurdas son muchas de sus letras. ¡Antoñita Moreno… Qué tienen tus ojos que me enamoran! Pues mierdas en un frasco.

Como dije antes; que se pregunten los taurinos acerca de otras manifestaciones de otras culturas que impliquen sufrimiento gratuito de algún animal. Vamos a ver; ¡si nosotros mismos hemos abolido la tradición de tirar cabras por los campanarios...! Oiga, y también era una tradición ancestral cuyos argumentos también eran históricos, culturales y humanísticos. Pero nuestro sentido común ha seguido una tendencia respetuosa con los animales, y algo que hace 25 años era algo normal, ahora lo vemos como algo bárbaro. ¿Qué diferencia puede haber? Sí, una corrida de toros tiene más pompa y más parafernalia. Pero ello lo hemos impuesto nosotros. Nosotros hemos impuesto una falsa "lucha" entre el toro y el hombre que yo no sé a qué se debe. Nosotros hemos obligado al toro a luchar en nuestra casa, empleando herramientas de tortura y emulando un cara a cara que es real cuando el hombre va ganando al toro, pero que enseguida se prostituye cuando las cosas van mal; te escondes en el burladero, te socorren… Si de verdad existiese esa lucha entre el toro y el hombre, enfréntate a él en igualdad de condiciones. No hagas trampas. No lo marees antes ni lo aturdas. No te rodees de una masa que te alienta. No emplees armas ni fabriques escondrijos. Deja que otros toros contemplen la pelea. Lucha en el campo abierto. No. No conviene, porque si el toro tuviera raciocinio enseguida se daría cuenta de que realmente eres un cobarde. Bueno, qué digo; si el toro tuviera raciocinio se daría media vuelta porque no tendría necesidad de luchar contigo. Y es más; el toro, sin tener raciocinio, se daría la media vuelta para no luchar contra ti si pudiera. Pero no le dejas. Lo vuelves bravo y lo obligas a luchar. En el ruedo simplemente se defiende de tu ataque. Tú dices que es una lucha entre dos. El toro no dice nada, pero probablemente piense que no tiene necesidad de enfrentarse a ti. Ignorante. Cobarde.

"La tauromaquia cuenta con el apoyo de la mayoría de la sociedad". ¿Estáis seguros? Que en los Sanfermines la ciudad se llene de gente ¿significa que apoyen la tauromaquia? Siempre he criticado a la gente que encuentra fiesta y diversión sin reparar en qué es lo que genera esa fiesta. Es una carencia que tenemos mucha gente. La tauromaquia se vale de estas fiestas para engordar sus estadísticas y defender su causa. Pero si de verdad tuviéramos verdadera conciencia de que eso es así, trataríamos de buscar la fiesta y la diversión donde la finalidad no entre en conflicto con nuestros principios, pienso. ¿Realmente no se nota una decadencia en el público que va a las corridas de toros? Y eso que se están reduciendo los importes de las entradas… ¿Realmente existe una demanda real de telespectadores como para que televisen los toros? No. No existe. Y precisamente se rebajan los precios de las entradas y se televisan los toros para regenerar un apoyo a la tauromaquia que se está perdiendo. La gente somos cada vez más independientes en algunos aspectos, y eso no le interesa a una gran parte de los que tienen el poder. A ellos les interesa mantener la tauromaquia, a pesar del sufrimiento de los animales.

"La tauromaquia mantiene un importante sector económico y laboral". Eso sí es cierto, pero ¿es razón como para mantener algo cruel? Es decir: si yo monto una parafernalia para despellejar perros vivos y conscientes, y soy capaz de crear un vínculo en la sociedad alrededor del despelleje tal que la sociedad obtenga diversión y esparcimiento, y encima creo muchos puestos de empleo, ¿me legitima para desarrollar la "despellejemaquia"? ¿Crees que es necesaria la tauromaquia en la sociedad que se divierte tirándose tomates? Igual de absurdo me parece, pero el tomate no sufre, ni con ello se enriquecen los cuatro gatos de siempre. Abramos los ojos.

Intentemos transformar la tauromaquia y vamos a emplear los recursos para algo bueno. Es decir: el dueño de la plaza de toros puede aprovechar el espacio para crear cines, salas de conciertos o teatros, espacios de los cuales carecemos. Los apoderados taurinos se pueden convertir en promotores culturales. Que no sufran por su virilidad; el resto del mundo funciona así. Y en muchos sitios la virilidad va ligada al éxito personal y profesional, no a la sangre fría para torturar y matar animales. Eso era antes, cuando hacíamos fuego con dos piedras. Que no tema el mundo de la tauromaquia en conocer algo más allá de la tauromaquia. Hay alternativas. Y ¿sabéis qué? Hay millones de jóvenes esperando esas alternativas. En vuestras manos está dar ese paso evolutivo. Haced sentir orgulloso a Darwin. ¿Lo podemos, al menos, valorar y recapacitar? ¿A que no tenéis huevos?


domingo, 30 de junio de 2013

El cumpleaños

Sus amigos tenían videoconsolas y teléfonos inteligentes, y se pasaban hablando el día entero de las innovaciones que iban conociendo a través de plataformas y no se qué portales. Ellos dependían de una zona wifi y del dinero de sus padres, pero él disfrutaba con los juegos con los que aprendía a imaginar, solo, la mayoría de las veces, de la misma forma que disfrutan los niños en las películas.


Él lo sabía. Sabía que era especial porque no conocía a nadie que se divirtiera con las mismas cosas que él. A él le gustaban los circuitos de Scalextric, los patines y los juegos de mesa, pero sabía también que muchas personas veían sus entretenimientos como meros objetos curiosos, a los que respetan por lo que representaron, como si fueran reliquias, y que gustan conservar no porque disfruten con ellos, sino por querer formar parte de un infinito grupo de anónimos fetichistas que poseen algo, aunque sólo sea el ahelo de finjir divertirse con algo con lo que no se han divertido. Sí, él lo sabía. Pero no le importaba.



Un día, para el cumpleaños del más mayor de sus amigos, fueron a celebrarlo a un Burguer King que hay, cómo no, cerca de casa del cumpleañero, y como era de esperar, estuvieron todo el tiempo riéndose de las felicitaciones en forma de vídeos que la gente le había puesto en su perfil de Facebook. Evidentemente, ninguno de los amigos había hecho ninguno de esos vídeos. Era aburrido ver cómo uno tras otro, vídeos prefabricados de otras personas servían para entretener toda una santa tarde a seis críos. Bueno, a cinco, porque harto de sentirse como un pez fuera del agua, nuestro amigo abandonó el cumpleaños y se fue a su casa. Por el camino se detuvo en una tienda de los chinos, y vio en el escaparate un pedazo de bolsa gigante de canicas. Habría, al menos, doscientas o trescientas canicas ¡por seis euros! No lo dudó ni un segundo. El seductor brillo del vidrio esférico de cada una de las canicas y la sensación de multitud de opulentos tesoros encerrados en la bolsa transparente lo empujaron a pasar a comprarla. No tardó ni treinta segundos en salir del bazar, y queriéndose reservar por un par de minutos, en un semáforo en rojo no pudo contener sus ganas y se dispuso a abrir la bolsa. Estaba bien sellada, el embalaje era fuerte. Mordió la esquina superior de la bolsa y tiró fuerte. Tan fuerte tiró que la bolsa explotó de repente y millones y millones de canicas volaron, botaron y rebotaron por el cruce de la calle, por la acera, por las alcantarillas, por los coches, por los escaparates, y una cuarta dimensión de brillos y reflejos del último sol de la tarde sobre las canicas completaron el espectáculo de no más de cuarenta segundos. Los cuarenta mejores segundos de su vida.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Enhorabuena a nuestros jóvenes estudiantes


Enhorabuena a mis paisanos, jóvenes sanclementinos, por su discurso en el Parlamento Europeo el día de ayer. Mis más sinceras felicitaciones. Os doy las gracias porque Europa casi se lleva una idea equivocada de lo que es nuestro país. En los tiempos que corren tan difíciles para España, en los que los mercados no confían en nosotros, en los que la diplomacia española está enterrada en las cenizas de la incertidumbre, en los que nuestra sociedad sufre un éxodo de jóvenes con futuro hacia otros países que tienen dinero y educación, en tiempos en los que precisamente la educación es el descalabro no sólo de nuestro presente más inmediato, sino de nuestro futuro… salís a un púlpito con la misma facha con la que vais a una hamburguesería con los colegas, y despejáis todas las dudas sobre por qué España está como está. En el mismo metro cuadrado en el que François Miterrand pronunció su histórico discurso sobre los peligros de los nacionalismos, en el mismo espacio donde Durao Barroso propuso un proyecto para hacer una sóla nación europea, allí se presentan dos sanclementinos porque tienen algo que decir. Sí señor. En un inglés de preescolar, entre risas y con una inconsciencia intolerable, dais un discurso pleno, redondo. ¡Y encima decís de dónde sois! Pues sí, enhorabuena por ayudar a que Europa no se lleve una idea equivocada de lo que es España, repito. Casi vuelven a confiar en nosotros. Deberíais salir todas las semanas a dar discursos así para recordar a nuestros vecinos que en España no hay nada más que garrulos, gente sin futuro, jóvenes que sólo piensan en qué pub se van a gastar la paga de sus padres, los cuales deberían echarse a llorar al ver que lo más grande a lo que pueden llegar sus hijos es al Parlamento Europeo para decir “sajerao España”. Quizás debería dejar la ironía aparcada y tendría que decir que estoy en total de acuerdo con vosotros. Esto es “sajerao”, España, muy “sajerao”. Es “sajerao” que vuestro profesor de inglés os haya dejado hablar en inglés en este lugar. Es “sajerao” que el director de vuestro instituto haya consentido que vosotros, que no seréis con seguridad de lo más destacado del Torrente Pérez, nos representéis a los jóvenes de San Clemente, de Cuenca y de España, y sería “sajerao” que haya una sóla persona que se sintiera orgullosa de haberos visto en Youtube, en las redes sociales y en los medios de comunicación, en los cuales nos avergonzamos muchos conquenses y españoles de vuestras palabras.
 
Debéis saber que muchos jóvenes pagaríamos por tener la oportunidad que vosotros habéis tenido al ir a un sitio así y poder expresaros. Sois la envidia de muchos jóvenes que tenemos cosas que decir, ideas que aportar. Los políticos deben tener en cuenta nuestra opinión. Nuestros vecinos deben escuchar la voz de una España que quiere remontar y ocupar el sitio que se merece. En España hay jóvenes preparados, hay talento y muchas ganas de proponer. Pero también hay mucho gañán. No sabéis lo que me duele que vosotros seáis del segundo grupo, el de los gañanes. Payasos que no tienen nada que aportar más que una payasada que ni si quiera es suya, sino que es de un programa de televisión que no voy a poner aquí por ser excesivamente cultural para mi blog. También debéis saber que los personajes a los que hay que rendir honor en discursos parlamentarios deberían ser otros, y no los personajillos de los reallity shows de mierda. Pero la culpa no es vuestra. Vosotros simplemente sois el producto de una educación pestilente, de un instituto de pacotilla, de risa, igual que su directiva, la cual nunca ha destacado por dar brillantez a sus alumnos. Vuestro director debe sentirse orgulloso de vosotros, y si no orgulloso, al menos identificado con vuestra educación.
Espero que vuestra conciencia os diga que lo que habéis hecho no está bien. Ojalá la evidencia de vuestro error os haga recapacitar y os toméis en serio esto de la educación, del saber estar, del conocer y del hacer algo por los demás. Aunque sólo sea para que cuando volváis al Parlamento Europeo tengáis algo más interesante que decir.

jueves, 4 de octubre de 2012

Réplica a una carta de un "español por accidente"

El ambiente está caldeado, y no faltan razones para ello. No seré yo quien defienda el hacer del jóven gobierno que tenemos. No lo haré, aunque haya gente que piense lo contrario. Que yo tape la boca a muchos que vocean con los ojos rojos no significa que yo justifique a nadie. Atravesamos una etapa muy compleja y todos somos vulnerables a todo tipo de estímulos. Lo que pasa es que nuestra vulnerabilidad es aprovechada por los artistas de la difamación y el despiste. Como una gangrena, el virus se transmite por los miembros afines, y la sangre corre con mayor celeridad y fluidez por los que comparten dichas afinidades en la política y en los catálogos que siempre he criticado (también en El Grano de Arena Azul) Todos los días me llevo sorpresas cuando miro las redes sociales, porque veo realmente lo que piensa la gente que conozco pero desde otro prisma. Podemos conocer a las personas mejor cuando están sentadas sólas en sus casas y escriben (como yo ahora mismo), y es ahí cuando afloran cosas desde lo más profundo de nuestros pensamientos. Me da mucha rabia porque muchas veces los pensamientos se encuentran a distinta profundidad de nuestra inteligencia, y es curioso ver como a menudo no hay galerías que comuniquen nuestra inteligencia y nuestro pensamiento. Pues hay que abrir esas galerías. Yo pondré mi grano de arena.
 
Soy muy crítico con aquellos que salen a la calle a protestar con el único propósito de la venganza, la revancha o simplemente para aliviar sus impulsos de odio contra quien es diferente de sí mismo. Es verdad esto que digo, y cada vez me lo tengo más demostrado. Como ovejos, la gente aplaude masivamente a los que emplean su don de gentes y su charlatanería para crearse sus ejércitos de mangurrianes que les ayudan a salir en los periódicos. Da igual que sea robando supermercados, mintiendo sobre nuestra historia o creando alarmas en una sociedad que lo que menos necesita en estos momentos es alarmismo. Todo sea por san Oportunismo. "Dime de lo que presumes y te diré de qué careces" es un dicho que les viene muy al pelo a los que hablan de libertad, de amor o de tolerancia empleando dibujos de una revolución violenta, frases de odio, o caminan con la actitud del soldado que ha perdido su primera batalla y se prepara para la revancha. Así son los mensajes de colectivos del tipo de Democracia Real Ya, Ciudadanos por la República o Anonymous. Del palo de estas artes he descubierto algo realmente interesante. Es el escrito de un tal Julio Ortega, el cual describe con extrema sutileza sus motivos por los cuales nuestro país le da ganas de vomitar. Ha tenido relativo éxito, ya que este tipo aúna muchos de los argumentos que luego los ovejos que antes comentaba enarbolan hasta lo más alto de sus chabolas de ignorancia. Voy a poner algunos de ellos para contraponerlos a los argumentos que yo tengo para poder decir que he nacido en un buen país.
 
Julio dice que es "Español en la tierra donde se le rinde pleitesía a un monarca que reina por decreto de un dictador...", pero se le olvida a Julio que el monarca que reina figura en nuestro país es una condición de una monarquía parlamentaria, sistema político que se aprobó junto a la Constitución Española por un 88% de la población española (mejor dicho, de los votantes, que al ser referéndum y optar al sí o al no, sí que representan a la totalidad de la población) Puede no estar de acuerdo. Es libre para ello, pero jamás podrá decir que no es legítimo, ya que la Monarquía Parlamentaria fue el sistema que eligió nuestro país. Que tampoco se le olvide a Julio que elaborar la Constitución supuso un esfuerzo titánico para pasar página a una época muy oscura de nuestra historia, y gracias a la Constitución nuestros abuelos pudieron morir algo más tranquilos, ya que los odios quedaron sepultados en el cieno. No seamos desenterradores y vamos a preocuparnos un poquito más en mirar hacia el futuro con esperanza, tratando de construir, y no de destruir. Hay que ponerse el disfraz de la sonrisa y no el del enfado. Se consigue más. Lo prometo.
 
Julio dice que es "Español donde se le arroja al obrero a la pobreza, se le niega la limosna de la prestación, se le sanciona por buscar en los contenedores de basura, y se prohíbe que los supermercados distribuyan los alimentos que ya no les sirven", y no se da cuenta de que con esas afirmaciones es partícipe de que la confusión sea el factor que día a día alimenta el odio, el inconformismo metódico e irracional, la negativa sistemática y la agitación que llevan a cabo quienes tienen poca educación. En contra de lo que Julio dice, yo sí me siento orgulloso de ser un ciudadano del país más solidario del planeta, el que más ayuda humanitaria ofrece a los que lo necesitan, el país que más transplantes realiza del mundo o uno de los que más reciclan. Pero estos verdaderos motivos de orgullo para España son tapados por los malos indicativos, y resulta que muchísimos de éstos incluso son mentira, ya que nuestro desparpajo y arrogancia hacen que nadie verifique las cosas que los más dicharacheros colocan en el lugar y momento más oportunos. Me resulta muy difícil creer que alguien en España haya sido denunciado por buscar comida en la basura. Pero según cómo se diga y en qué momento se diga, puede hacerle creer al lector que en España se sanciona a los mendigos que rebuscan en los contenedores (en Valencia se denunció a una persona que buscaba ropa en un contenedor de ropa, pero se demostró que este tipo en cuestión tenía un puesto ambulante de ropa donde vendía la ropa usada que sisaba de los contenedores. Es distinto) A un tipo que busca comida en los contenedores se le puede impedir hacerlo, ya que ello supone un peligro contra la salubridad, y se le puede indicar que existen miles de centros donde se le ofrecerá comida por el precio de NADA (véase las casas de caridad, Cáritas o comedores sociales) Depende de cómo se digan las cosas, éstas tienen una intención u otra, e intuyo que Julio poco o nada pretende hacer para devolver el positivismo y la razón a una España que ahora mismo tiene veneno.
 
Julio dice que es "Español donde las pérdidas en los casinos desgravan, y los bancos reciben dinero público porque ya se les agotó el que robaron a los ciudadanos", alentando aún más a la confusión del que ya tiene reticencias con los ricos o los bancos, criminalizados sin compasión hasta la saciedad. Tiene bastante razones para meterse con los bancos. Yo siempre he dicho que son "negocios sanguijuela", pero es falso que los bancos reciben dinero público, o mejor dicho, debería puntualizar que el dinero público que reciben es de Europa, y que los bancos tienen la obligación de devolver hasta el último céntimo. Es que no es lo mismo. Y lo de que han robado a los ciudadanos... Sobre ésto tengo algo escrito en este mismo blog (http://elgranodearenaazul.blogspot.com.es/2011/11/de-bancos-e-hipotecasayyyy-senor.html), no lo volveré a repetir en esta entrada. Para el envenenado, un aliciente más para salir a la calle y vocear e insultar es que alguien le diga que los bancos reciben dinero de todos, pero quizás le tranquilizaría saber que las cosas no son como Julio, DRY u otros organismos afirman. Y tranquilidad es lo que necesitamos. Son tantas y tantas afirmaciones que nos confunden...

Intuyo que cuando Julio dice que es "Español en un País donde el Juez que imputa a un asesino es el delincuente, y el delincuente Presidente de Generalitat Valenciana es un hombre libre, o la Infanta una mujer por encima de la acción de la Justicia" se está refiriendo a Garzón, a Camps y a la Casa Real. Bueno, bueno, bueno. Puntualizar acerca de estas cuestiones y a estas alturas es como llover sobre mojado, pero quizás sea necesario volver a hacerlo, ya que conforme está la situación, es posible que todavía haya alguien que no se haya enterado. Garzón fue juzgado por un delito que cometió. De la misma forma que exigen que el Rey no goce de impunidad (curiosamente en el mismo párrafo que escribe Julio) también, para ser caval, debería sentirse orgulloso de que esa impunidad no se aplique a jueces y fiscales. Pues eso es lo que se ha hecho. Garzón violó un artículo de la Constitución y está pagando las consecuencias. Da igual lo que Garzón haya hecho anteriormente. Da igual todo. Nada exime debería eximir en este país a alguien de un delito. Excepto el Rey. El Rey está exento de ser juzgado. A mí no me parece bien. Si todos somos iguales somos iguales para todo. Pero la impunidad del Jefe del Estado estaba reflejada en la Constitución, y cuando la Constitución se aprobó casi con el 90% de la población española automáticamente se convierte en un objeto sagrado. Si estuvimos orgullosos de dar ese impresionante paso en el año 78, debemos ser consecuentes y sentirnos orgullosos ahora, incluso cuando las cosas no suceden conforme a nuestos ideales. Que no se les olvide a los que llevan banderas de tres colores a las manifestaciones y a los que lanzan piedras a uno de los sistemas políticos mejores del mundo.

Julio dice que es "Español donde para el fútbol cortan calles e instalan pantallas gigantes, mientras para las protestas de la gente reservan los porrazos y las pelotas de goma", y creo sinceramente que está buscando la confusión nuevamente ante el vulnerable. En España no se niega el derecho a manifestarse. Lo que se niega en España es el incumplimiento en las condiciones de la manifestación. Según el diario El Confidencial, la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid cifra en 2.732 las manifestaciones que llevamos en el año en la capital. A ver en cuántas de ellas hay altercados. Si en España hay censura y falta de libertad, pues habría que analizar los datos y ver quién tiene razón. Libertad a manifestarse no significa manifestarse hasta que las cosas cambien, que es como algunos piensan. Manifestarse es juntarse para mostrar un manifiesto, y no es echar raíces en las calles y plazas de forma atemporal. Esa es la diferencia. Para que una manifestación sea legal tú tienes que pedir el permiso correspondiente (no por que haya una figura de poder supremo que te conceda o no el privilegio para manifestarte, sino porque hay que estudiar la viabilidad en el tráfico y en seguridad de acuerdo con unos factores como el motivo de la manifestación, el número estimado de manifestantes...) y es entonces cuando se te ponen unas condiciones que debes cumplir. Sí, condiciones, porque la ciudad es de todos y tú no puedes alterar libremente su configuración. Se te ponen unas pautas en cuanto al tiempo y a la forma, en cuanto que no puedes sobrepasar la libertad del resto de los ciudadanos. Si tienes tres horas para manifestarte, el sobrepasar ese horario supone que las autoridades devuelvan a las calles la normalidad que deberían tener. Por eso surgen los problemas cuando los cuatro exaltados de turno la arman al finalizar algunas manifestaciones de deternimado cariz (muchas de ellas también deportivas) ¿Se recibe a los protestantes con porrazos y pelotas de goma? Pues si lo que queremos es alentar el odio y la confusión, sí, en España la policía carga contra los manifestantes con violencia. Julio, no está bien cómo dices las cosas.

Julio dice que es "Español con un ministro de educación, cultura y deporte fascista, sádico, embustero y profundamente idiota, y con un Presidente igual de imbécil, mentiroso, cruel y déspota, pero con más responsabilidad todavía.". Los apelativos tan maduros y tan argumentados que le pones al ministro y a Rajoy dicen mucho de tus intenciones, Julio. En cualquier caso espero que con tu afirmación no pongas en tela de juicio al Gobierno, sino a los más de 10 millones de españoles que lo han respaldado. No sigo mucho las publicaciones de Julio, pero intentaré buscar cuál es la opinión que tiene acerca de otros ministros anteriores, tales como algún Ministro de Asuntos Exteriores que no sabe inglés, que sólo tiene el Bachillerato, Ministras de Sanidad que dicen que un feto no es un ser vivo o Ministras de Cultura que dicen "miembras". Voy a ver qué tiene publicado Julio sobre estos ministros.

Julio dice que es "Español en una nación de corruptos, criminales, brutos, siervos, alienados y meapilas [...] donde aquel que escapa de la relación anterior es perseguido y acosado, tachado de antisistema y terrorista además de mal patriota", y además dice que es "español por accidente, y sin el menor respeto por una bandera que es sudario para la libertad, la justicia y la igualdad". Bien, amigo Julio. La retahíla de piropos que nos pones a los que nos sentimos orgullosos de ser españoles es una opinión muy particular tuya. Lo de que si no formas parte de los corruptos, criminales, brutos, siervos, alienados y meapilas son considerados de malos patriotas, pues quizás lo pueda decir yo de gente como tú, ya que yo no me considero ningún corrupto, criminal, bruto, siervo, alienado o meapilas, y tú haces esa distinción. Si te sientes español por casualidad y no sientes nada por tu país, pues tienes una solución mucho más efectiva que escribir las barbaridades que escribes. ¿Qué país es, a tu juicio, un país donde te hubiera gustado haber nacido?

Yo no prestaría ninguna atención a tus palabras si no tuviera la certeza de que hay muchísimas personas que piensan lo mismo que tú pero que no lo saben escribir. Por lo tanto, si acaso llegas a leer mi réplica a tus palabras, no lo tomes como algo personal, ya que no te conozco. No me estoy refiriendo a tí. He utilizado tu síntesis para dirigirme a la masa de conformistas que opinan lo mismo que tú. Conformistas porque se valen de la primera tontería, el primer dato que pueda aportar a corto plazo una satisfacción a sus pseudo-ideales, y que ven en una serie de palabras bien conectadas un motivo para enarbolarlas y emplearlas para satisfacer sus paranoias. Da igual que esas afirmaciones no tengan fundamento. No importa, como siempre, la mentira, el oportunismo y la disuasión con tal de sentirse protagonista, portavoz de algo, aunque sea de la misma ignorancia. Todo vale la pena por conseguir una "decente" válvula de escape al resentimiento.

miércoles, 25 de julio de 2012

La actitud del buen cristiano


Pues claro que los que formamos parte de la Iglesia deberíamos dar ejemplo. Muchas veces me incomoda más el cómo que el mensaje que la gente quiere dar a entender en diversos campos, y pienso en si esa misma sensación también la tienen hacia mí los que no comparten mis ideas y mis principios. Si bien es verdad que está a la orden del día vocear, descalificar, quedar por encima de los demás... también es verdad que muchas veces no está claro lo que es el bien, cómo se llega a él o cómo nos deberíamos comportar cuando lo practicamos. Soy consciente de que en el caso de la Iglesia lo que más incomoda (a algunos, claro) no es el mensaje que se nos quiere hacer llegar. Ni siquiera creo que incomodan las obras que lleva a cabo la Iglesia. Cierto es que sí que hay gente, colectivos u organismos a los que sí que les gustaría que la Iglesia abandonase su misión. Pero lo que más le incomoda a algún sector de la gente que descalifica no es el mensaje, como digo, sino la actitud, el comportamiento, la forma de llevarlo a cabo, tanto de los responsables de la Iglesia como de los que la integramos, y eso nos lleva a una reflexión.

Los que estamos atentos a las palabras de los curas estamos hartos de escuchar cómo debemos hacer las cosas para hacer el bien y llevar a cabo la palabra de Cristo. Los curas nos dicen que tenemos que compartir, que tenemos que ejercer la caridad, que tenemos que llevar la paz al mundo empezando por los que nos rodean. Nos dicen que tenemos que practicar el perdón de forma tan natural que ni nos demos cuenta de que estamos perdonando. Nos dicen muchas cosas que si las cumpliéramos conseguiríamos poder ver la paz entre todos los hombres. Sería maravilloso. El problema está en que los que nos consideramos católicos muchas veces creemos que somos buenas personas porque estamos de acuerdo con esas palabras, no porque las apliquemos, y ese es el primer error. La paz no se consigue escuchando a la gente hablar de paz y asintiendo. La paz se consigue trabajando, día a día, pensando en cada momento que tenemos que ser consecuentes con aquello con lo que estamos de acuerdo, con los valores de los que probablemente presumimos. No es fácil, claro que no. No es fácil cuando ello requiere que nuestra actitud no sea igual a quien tenemos delante, ni nuestra forma de hablar, ni nuestra forma de mirar, ni siquiera nuestra forma de percibir los estímulos de nuestros sentidos. No es fácil tener templanza con quien nos provoca contínuamente, ni con el vecino que nos pone verdes cada día, ni con quien inyecta la política en nuestras diferencias y crea problemas. No, no es fácil ser buena persona ante estos baches. Ser buena persona se consigue interiorizando cada mensaje, proyectando hacia el futuro la felicidad que se tiene cuando se hacen las cosas bien, estimulando la conciencia. Ser buena persona es no saber que se es buena persona, y no decir que no lo eres, porque la humildad es desconocer tu pobreza, y no el hecho de saber encontrar las palabras  precisas para poder convencerte o convencer a los demás de que eres pobre. Perseguir la compasión y el reconocimiento de los demás ante todo no es una actitud cristiana.

Si le preguntamos a uno de tantos decepcionados con la Iglesia que por qué guardan con cierto desprecio a nuestra comunidad, es muy posible que te respondan que lo que más les repele es que mucha gente va a misa y comulga para tranquilizar su alma y su conciencia, pero luego "en la calle" no son un ejemplo en absoluto de aquello de que presumen. El error del decepcionado es juzgar a los demás, sí, pero los que formamos parte de la comunidad cristiana también tenemos errores. Si obtienes un beneficio ético de la Iglesia, debes ignorar lo que hagan los demás cristianos o si son buenos o malos. Pero por otro lado también es cierto que la Iglesia es comunidad, y necesitamos de esta comunidad para compartir y crecer. Si no estás a gusto con la gente que acude a tu iglesia, pues sentirás que los bancos del templo te son cada vez más incómodos. Eso es una realidad, y la verdad es que es un dilema. Es un dilema porque realmente el que va a la iglesia lo hace porque su corazón está necesitado. Dentro de nuestra imperfección necesitamos de la comunidad para tener el aliento de los demás y sentir que no estamos sólos. Necesitamos ver cómo los demás tropiezan para empatizar con ellos. Ahora bien: a la iglesia no va uno a calentar el asiento. Debemos empezar a tomar que está mal el hecho de ir a la Iglesia sólamente para estar de acuerdo con las palabras que allí se dicen. Un tipo se sube a un escalón y nos habla de perdón, pero mientras guardamos rencor al que tenemos sentado detrás de nosotros. Asentimos con la cabeza y nos decimos: "qué bueno que soy, que sé lo importante que es perdonar..." Por poner otro ejemplo; se nos dice que es mejor para nuestro espíritu dar limosna anónimamente (...que tu mano izquierda no se entere de lo que hace tu mano derecha...) pero realmente me gusta y disfruto sabiendo que el pobre al que le doy limosna ve que YO le he dado esa limosna, y no sólo eso, sino que encima quiero que vea mi cara de seguridad, de satisfacción, de comprensión. Limosna en forma de monedas, cuando el necesitado pagaría con esas mismas monedas por tener 5 minutos de conversación con alguien, reir o contar sus problemas. Pero no, mi dádiva es económica. Doy lo mínimo para decirle a mi conciencia que se calle de una vez; doy dinero. Y encima, para constatar mi supremacía sobre el mendigo le aconsejo que no se lo gaste en droga. Yo no tengo ningún problema y desde mi privilegiada situación puedo aconsejar en qué se tiene que gastar el mendigo MI limosna. Puedo llegar a ser más hipócrita aún y huir de él, con la autocomplacencia de no haberle dado dinero porque creo que probablemente se lo gastaría en drogas. No se, creo que muchos cristianos debemos aprender a dar limosna.



Mayor delito (o no) tienen quienes son los responsables de esta ética, los pastores que nos deben indicar no sólo con palabras, sino con hechos, el camino hacia la plena felicidad. Y haberlos haylos, y de todos los rangos. El verano pasado, en la JMJ tuve la tremenda suerte de asistir a unas catequesis que impartían unos obispos. A nuestro grupo nos tocaron tres obispos. Me emocioné como nunca me he emocionado (hasta el punto que quise estar sólo toda la tarde después de la catequesis para masticar sus palabras) con el obispo de la Diócesis de Oviedo, el monseñor Sanz Montes (franciscano tenía que ser...) Se ciñó con una elegante dialéctica al panorama actual de nuestra sociedad. No sólo me impresionó cómo este obispo tenía los pies en la tierra, sino que encima caminaba igual que caminaría cualquier cristiano, independientemente de su posición en la Iglesia. Abordó con humilde seguridad aquellos temas que nos trajo, y contestó a nuestras dudas con una actitud de afinidad e implicación alucinantes. En cambio, el obispo de Córdoba, de cuyo nombre no me acuerdo (Demetrio no se cuántos) no sabía dar una respuesta a lo que los jóvenes le preguntábamos. Le lanzábamos nuestras inquietudes, y este obispo respondía con una seguridad aplastante cosas que no tenían que ver con nada que no fuera lo que él había dogmatizado para sí mismo, su verdad, con una convicción y firmeza apabullantes. Los temas que este obispo trató junto a nosotros fueron la homosexualidad y el sexo (con una auditoría plagada de teenagers y acné, pues era de esperar) Su opinión acerca de ello poco tenía que ver con lo que en el Youcat se reflejaba (el cual estábamos leyendo simultáneamente muchos de nosotros), y más bien nada tenía que ver con lo que la corriente más realista y racional de la Iglesia piensa sobre ello. Ni la homosexualidad ni el placer del sexo se deberían asumir como lo más normal del mundo, pero tampoco como la mayor de las aberraciones que un ser humano puediera cometer. Tomarlo como ésto último es comprensible si procede del típico cura de la posguerra, con su túnica negra de paño y su sombrero bien calzao (dicho sea de paso que no pongo en tela de juicio muchísimos valores que existían hace 50 años y que desgraciadamente se han ido perdiendo) pero es que entonces las circunstancias eran otras. En cambio la Iglesia evoluciona. Los pensamientos erróneos sobre tantísimos aspectos de nuestro entorno también. Ni la práctica del sexo ni la homosexualidad son malas si no se convierten en vicio, de la misma forma que ocurre con el hecho de comer (que se convierte en gula cuando se hace viciosamente),  o la pereza (hecho de sobredosificar el descanso) Hablar de estos temas es controvertido, pero la Iglesia lo tiene que hacer; es su deber. El Vaticano se puede equivocar, que a nadie se le olvide, pero ya irá evolucionando para ir prudentemente encajando en la sociedad, marcándonos el camino de baldosas amarillas. Ahora se nos indican desde el Vaticano las directrices morales acerca de los temas de actualidad, y a nuestras diócesis llegan las instrucciones de cómo abordarlas. Los ministros de la Iglesia no pueden saltarse esas pautas e intepretarlas como les de la gana. De aquellas catequesis me vine muy reconfortado. Estoy muy emocionado y muy esperanzado al comprobar cómo y cuánto se ha despertado en el obispo de nuestra diócesis, el monseñor Yanguas, el espíritu de la juventud. Estoy seguro de que, si alguien pudiera percibir su discurso como algo rancio y excesivamente profundo, ahora, con la misma profundidad su mensaje entra como el agua, claro y fluído, y creo que gran parte de la culpa la tiene el gran esfuerzo que está haciendo para acercarse al mayor tesoro que tiene la Iglesia; su juventud. Estoy muy orgulloso de nuestro obispo Jose María Yanguas.
La Iglesia, afortunadamente se ha vuelto muy prudente con el tema del sexo o la homosexualidad. Ahora no se demoniza con estos temas porque ya se ha evidenciado que, por ejemplo, el sexo puede complementar la relación de una pareja, e incluso le puede aportar más plenitud y entereza, siempre y cuando no se convierta en vicio o en algo vanal, o se cree una dependencia que degrade la condición ética de cada uno. Con el tema de la homosexualidad todavía hay algo de ambigüedad en los propios responsables mayores de la Iglesia. El éxito principal en este caso radica en que se ha apartado aquel pensamiento de que la homosexualidad es un comportamiento demoníaco, cuyo ejercicio  degrada al indivíduo. Este éxito que la Iglesia está consiguiendo se echa por tierra cuando alguien con autoridad se lo salta, se retrae en el tiempo y lo convierte en algo intolerable, y encima lo hace con unas formas que repelen al ya de por sí un poco desencantado con la Iglesia. Automáticamente ello pasa a ser una bomba contra nuestra propia comunidad: "la Iglesia es homófoba" No sólo pasa esto con los aspectos que he puesto antes, sino con los que tratan acerca de la política, las demás religiones o el ejercicio de las virtudes. Es a través de éstas como realmente se completa la razón de ser de un cristiano. Nuestros obispos y sacerdotes deben adaptar su discurso no para que los cristianos afirmemos, estemos de acuerdo, aplaudamos o admiremos la oratoria de este responsable, sino para convencer, para despertar en el que posiblemente esté equivocado la inquietud por conocer la verdad. Enseñar, educar, evangelizar, ayudar, vivir o aprender resultan más fáciles si se ejerce la humildad, la paciencia, la castidad, la generosidad, la diligencia, la templanza y la caridad. Ser feliz es más sencillo mediante el modelo franciscano, y lo más mágico de esto es que es contagioso. Empezar a ser mejor persona entra por los ojos. Ser buen cristiano creo que no es una disciplina. Pienso que ser un buen cristiano es una actitud.


miércoles, 11 de abril de 2012

La Memoria Histórica Unipolar

En diversos medios se denuncian lo que se cree que es dañino para una sociedad. Si leemos la prensa veremos que ABC ve como un parásito de España a la República y lo que le rodea (la idea de República que hay en España, claro, que dista años luz de lo que significa una República en el resto del mundo moderno) Si leemos El País, serían las reminiscencias franquistas. En El Mundo lo peor de la sociedad son las armas, y en la Razón lo son las dudas que quedan del 11M, el pseudosocialismo o los sindicatos. Si vemos la tele, veremos que para Intereconomía el mayor enemigo de la sociedad son los perroflautas. Si vemos Televisión Española, lo peor es la televisión privada. Si ya preguntamos a la gente, hay tantísimas opiniones que posiblemente haya una que afirme que lo peor de la sociedad seas tú.

Hablando con mucha gente sale el tema de la dichosa "Memoria Histórica". Dichosa memoria... Comentaba con un amigo que la importancia que le han quitado los verdaderos protagonistas de la peor etapa de nuestra España moderna, se la han concedido los tan mencionados en mi blog "resentidetes" con el sistema del Universo. Pues sí, así lo creo. Si un éxito se puede destacar de aquella ácida etapa, fue el magnífico pacto no escrito que nuestros abuelos hicieron para no alentar el odio que ahora tenemos. Quiero que quede claro que yo no digo que se haya olvidado; digo que se quiso dejar aquello a merced del viento para que el sentimiento de odio que se generó en esos malditos años fuese dispersado por el tiempo. Nuestros abuelos murieron con esa tranquilidad. Pero no. Esclavos de las modas, volvemos a arrodillarnos ante los que les gustan los catálogos, desplazando a la gente, como si fueran prendas de ropa, hacia el mostrador de tal color o tal otro, si tus padres piensan así, si tu fe es esta u otra, si tus hábitos son estos, si vistes así o asao o si en tu blog escribes ciertas cosas. El caso es catalogar. Malditos catálogos... Los jóvenes somos muy vulnerables a los catálogos, ¿no os dáis cuenta, insensatos resentidos? ¿No te das cuenta, Llamazares de turno, Zapatero de los huevos, Willy Tolerdo, que estáis despertando una inquietud en los vulnerables que realmente no existe? ¿Por qué jugáis con el dolor de los que han perdido a sus padres o hermanos, para cicatrizar una herida que sólo existe en vuestra imaginación? Sí, en vuestra imaginación, porque la herida que queréis curar no es la que decís (recuperar la dignidad de los muertos del Franquismo) No. La herida que queréis curar es la de sentiros perdedores. Sí, os sentís perdedores de una guerra que no habéis conocido. Y sí, existe en vuestra imaginación porque no os podéis ni imaginar (ni yo) el dolor que pululaba en el ambiente de aquella contienda. ¿Muertos en el Franquismo? No me hagáis reir... ¿Insinuáis que el dolor tenía sólo un color? ¿Acaso pretendéis crear el bando de "los buenos"? ¿Realmente creéis que en España tuvimos lo que en Alemania? Lección de historia nº1: En Alemania hubo un loco (bando de los malos) que, fruto de un hechizo demoníaco (o algo así debió ser) se empeñó en aniquilar a 2 millones de personas por su raza (bando de los buenos), escribiendo el peor episodio de la historia de la humanidad. En España hubo un loco (bando de los malos) que fruto de la situación política, llevó a cabo una sublevación militar contra una mierda de república (bando de los malos) lo que condujo a una guerra que acabó con un circo y dió comienzo a otro que duró 40 años (libre interpretación a qué circo era menos malo) Se mataron a buenos y malos, pero alentados por malos y malos, no por buenos y malos. Esa es la herida auténtica que tiene España, no unos pocos españoles. Una herida tan dolorosa que los realmente protagonistas quisieron hacer propia y llevársela a la tumba. A unos pocos esa herida les escuece. Aún hay mucha gente que tiene a sus antepasados en fosas comunes, desperdigados por la geografía española. A esos familiares la herida de sus padres y abuelos les escuece, y es normal. Bueno, pues he aquí otra de las muchas consumaciones de la hipocresía que tan a la orden del día, desafortunadamente, nos tienen acostumbrados los fenómenos de la manipulación; pomada para unos pocos. Se de lo que hablo. Pomada en forma de ley cuya receta sólamente se otorga a quien enarbole una bandera que representa a uno de los bandos malos (sí, de los malos, no pongáis esa cara de sorprendidos) Alivio para los que nadie les replica, cuyo objetivo no es aliviar, sino hipnotizar a quienes vendan su sensibilidad a cambio de un rédito político. ¿Es capaz de recordar esa "memoria" a los oprimidos por la República de igual forma que recuerdan a los que han sido oprimidos por Franco?
¿Tiene alcance ese "recuerdo" para los curas, seminaristas, monjas, religiosos o católicos asesinados por su fe? Recuerdo que ellos no tienen hijos que vayan a por la "receta". ¿Tiene ojos la paranoia zapateril para recordar lo que pasó un mes de diciembre de 1978? Parece ser que no. Me da a mí que esa "memoria unipolar" va dirigida a una juventud que no piensa, que crece cuando la riegas con el agua del resentimiento, que se hace más fuerte si la sacas a Sol, que le encanta la fotosíntesis, sobre todo cuando las fotos sintetizan conceptos tan antiguos como "la lucha de clases", "el obrero contra el patrón", "arriba la revolución", "el cáncer capitalista", "juventudes anarquistas" o "juventudes comunistas", las cuales tienen lógica en manifestaciones amenizadas con el Himno de Riego, A las Barricadas o La Internacional.

Pues para mí la "Memoria Historica" hace daño a la sociedad. La daña porque su esencia es otra muy diferente a su apariencia. Esa memoria nos arrastra hacia un pasado que bien poco desearían los que precisamente lo vivieron. Esa memoria cataloga, y sirve para que los ignorantes engañados se conviertan en catalogadores. Esa memoria envenena la memoria, nos impide caminar. Nos nubla los ojos, nos crea nuevas heridas, no alivia. Como una gangrena, se extiende a los demás miembros. Se transmite a la religión, a la sociedad, a las nuevas generaciones. Crea tabús y sepulta la lógica. Pobres manifestantes... en vez de arreglar y luchar por el presente redecoran el pasado para diseñar el futuro. Y encima se sienten orgullosos... Qué le vamos a hacer...