martes, 27 de marzo de 2012

Refresco

Ahí va una sencilla oración de la maravillosa Gloria Fuertes. En adelante pondré algo sobre este grandísimo personaje.


Que estás en la tierra, Padre nuestro,
que te siento en la púa del pino,
en el torso azul del obrero,
en la niña que borda curvada
la espalda, mezclando el hilo en el dedo.
Padre nuestro que estás en la tierra,
En el surco,
en el huerto,
en la mina,
en el puerto,
en el cine,
en el vino,
en la casa del médico.
Padre nuestro que estás en la tierra,
donde tienes tu gloria y tu infierno
y tu limbo; que estás en los cafés
donde los pudientes beben su refresco.
Padre nuestro que estás en la tierra,
en un banco del Prado leyendo.
Eres ese viejo que da migas de pan a los pájaros del paseo.

Padre nuestro que estás en la tierra,
en la cigarra, en el beso,
en la espiga, en el pecho
de todos los que son buenos.

Padre que habitas en cualquier sitio,
Dios que penetras en cualquier hueco,
Tú que quitas la angustia, que estás en la tierra,
Padre nuestro que sí que te vemos
los que luego hemos de ver,
donde sea, o ahí en el cielo.

jueves, 22 de marzo de 2012

Nacer porque está cerrada la farmacia

La triste realidad de nuestra conciencia pasa por negar aquello que no somos capaces de ver. Ello tiene una curiosa simetría con la ausencia de fe de esta nueva sociedad. Saturados de información, tanto de la que necesitamos como, sobre todo, de la que no necesitamos, apartamos de la mesa aquello que no percibimos con los sentidos, es decir, lo que no es material. Si a esto le sumamos la tremenda manipulación de muchos medios, organismos y fenómenos afines, sobre todo, a la juventud, nos encontramos que algo que nos confirma la misma ciencia (la que sí que sólamente se basa al 100% en lo que se puede percibir por los sentidos) también es reducido a cenizas.

He hablado con mucha gente que justifica el aborto y ninguno es capaz de defender el argumento (también llamado "excusa") que toma para ello, de manera que topicazos como  "todavía no es persona", "no ha desarrollado aún los sentidos" o "la madre decide" se van al garete con réplicas como "cuándo se empieza a ser persona", "¿tienen derecho a la vida los sordos, mudos, deficientes o parapléjicos?" o "yo soy hijo de mi madre, ¿le da derecho ahora a matarme?" Basta de hipocresía, hombre. Cada una de esas excusas sirven para despistar aún más a los que aún están en la escuela, los que están aprendiendo. Si un profesor expone a sus alumnos el dilema de si una violación puede servir como excusa para abortar, se está planteando realmente la posibilidad de valerse de una desgracia para justificar un delito. Para empezar, la inmensísima mayoría de los abortos cometidos en nuestro país no provienen de violaciones, por tanto aparquemos absurdos supuestos que no sirven para nada. Lo segundo, hay que hacer hincapié en que si una violación supone un trauma (un penoso trauma que conlleva una penosa consecuencia) optar por el aborto carece de sentido puesto que es un asesinato que agravaría la ya de por sí traumática violación. Alguien me podría plantear lo siguiente: "claro, como no te ha pasado a tí... Me gustaría verte en la situación de la mujer que ha sido violada..." Pues no debe ser fácil ponerse en esa situación. Es fácil que una mujer vea en ello una salida evidente y rápida, pero hay que ser cauto, puesto que también sabemos que si alguien, por ejemplo, cometiese un crímen contra algún miembro de nuestra familia, nuestra reacción sería la venganza, aún sabiendo que nuestra ley no nos lo permite, aún sabiendo que matar a un asesino no lleva a ningún sitio (por ello en los países más civilizados se ha abolido la pena de muerte) En frío todo el mundo condenamos la pena de muerte. Todos consideramos un país como digno y civilizado si no tiene en sus códigos penales la muerte como pago a un delito. Por ello, pues, no nos confundamos al creer que se puede disolver el dolor (o incluso aliviar) de una violación cometiendo un asesinato, porque lo que ocurre siempre es que el dolor se duplica. No sólo lo dicen los profesionales de la psicología; lo dicen las víctimas.

Llevando la polémica a algo más cercano que una violación, escuchamos el clásico "la madre es libre para decidir", la típica coletilla del que quiere formar parte del rebaño progresista, el que priva precisamente de libertad a aquel que ya ha empezado a vivir. Recordemos que la ciencia fija el inicio de un ser humano en el momento en el que se crea una nueva cadena genética que se corresponde con una de la especie "humana", es decir, desde el mismo punto de la concepción, en el cual, fruto de la unión de dos células se genera una nueva con un nuevo ADN. Ese es el punto desde el cual la ley debería proteger la vida humana (ya lo hace, por ejemplo, para proteger la vida de muchos animales, como por ejemplo, el lince ibérico, ¿os acordáis?) Si preguntamos a un católico (o a cualquiera que tenga una forma de pensar un poco más profunda y extraterrenal) por el momento en el que una persona adquiere su condición humana, probablemente te responda que una persona lo es desde el momento en el que existe en la mente de sus padres. La única legislación que regularía entonces la vida sería el sentido común y la propia condición ética del indivíduo. Tanto si queremos ser amparados por una ley o por otra, la afirmación de que la madre es libre para decidir sobre la vida de su hijo la podríamos extrapolar y veríamos el dislate que sería decir que cualquier madre puede matar a sus hijos o nietos por el mero hecho de que son su "propiedad". Así de crudo, así de absurdo y así de claro. Pero somos tan pseudomaterialistas que optamos, sin ser capaces de decirlo, por defender el aborto en los casos de embarazos de menos de 14 semanas porque lo que hay dentro aún no se parece a nada, porque nuestra conciencia aún no le pone cara a la criatura y porque siento el respaldo de muchos millones de personas que piensan como yo. Un cigoto no es un ser humano porque aún YO no le he asignado sentimientos. No es un ser humano porque no me lo imagino. No es un ser humano porque es tan pequeño que yo no podría verlo. No es un ser humano porque hay una caterva de presumidos sabelotodos que afirman que no lo es. Dicha afirmación aliña la incomodidad que me causaría ser madre o padre tan jóven, o sin dinero o sin esperanzas. No debe ser tan malo cuando hay tanta gente que piensa que estar embarazada es tener un ser "no vivo" en  el seno de una. Mal de muchos, consuelo de tontos.

El colmo de esta hipocresía tiene forma de píldora. La misma que se receta por televisión o por internet, la que toman los enfermos de moral, el placebo de la indiferencia. De una persona que no muestra respeto por sí misma ni por su integridad como persona se puede esperar que no lo muestre por otra, aunque ésta se aletargue en su seno. Así pues, argumentos como la dificultad económica, las penurias que atraviesa la sociedad o afirmar que por el hecho de ser un hijo "no deseado" se convertirá en un hijo "no querido" sirven de catapulta que llevará a la desafortunada (afortunada para muchos, no desesperemos) a una farmacia para sepultar un poquito más de esta dignidad que tanto ridiculiza Wyoming. Sería, pues, un fracaso para nuestra sociedad tener entre nosotros a una persona que haya nacido porque todas las farmacias estaban cerradas.

lunes, 16 de enero de 2012

El viaje de vuelta de un Mago

Levantó la mirada y vió acercarse al que hace tiempo pudo ver con aquello de que ahora carecía.
-Majestad, nos alegramos mucho de su regreso.
-También me alegro yo de volver.
-¿Ha sido fructífero su viaje? ¿Encontró aquello que iba buscando?
-Con las estrellas me fui y con las estrellas vuelvo. Un gran acontecimiento fui a buscar y el mejor acontecimiento me sorprendió en mi búsqueda.
-¿De qué acontecimiento me habla, Majestad? ¿Tiene que ver con el Firmamento?
-Pues en parte sí. Todo aquello por lo que yo me guiaba me llevó a un lugar donde descubrí, junto con mis amigos, el misterio que devolverá la paz al mundo. No se cómo ni por qué, pero la esperanza ha invadido nuestros corazones.
-Se marchó con una corte de pajes y camellos, y ahora regresa sin su compañía. ¿Ha ocurrido algo, Majestad?
-No, amigo. Creí necesitar una ayuda que luego no fue necesaria. A lo largo de mi regreso comprendí que todo aquello con lo que yo cargara se convertiría en un peso con el que yo sólo tendría que acarrear. Y aquí me ves, fuerte y ligero como nunca, feliz y esperanzado. Ojalá toda la humanidad hubiera viajado conmigo...
-¿Y qué fué aquello que le hizo desprenderse de lo que creía que necesitaba pero luego descubrió que no?
-Fue algo grande, amigo mío. Iba yo buscando aquel momento preciso. Las cartas me indicaban que iba por el camino correcto, y las máquinas de Melchor me daban la razón. Todo marchaba perfecto, los números no estaban equivocados, pero a medida que pasaba el tiempo íbamos teniendo un presagio de que nada ocurriría. En el cielo las estrellas nos dejaban cada vez más de indicar ese momento. Cuando todo parecía haberse apagado y una vez agotada la esperanza, perdidos en una aldea, nos sentimos atraidos no por un estímulo matemático ni por lo que el cielo nos mostraba. Ni siquiera nos sentíamos atraídos por nuestra intuición. Lo que movía nuestros pies fue una sensación. Es como si a nuestro cuerpo lo empujara una brújula desde nuestro interior que nos llevaba hacia un lugar. En ese lugar comían los animales. No era una montaña. No era un valle. Tampoco nos encontrábamos en el delta de ningún río. Nuestro corazón nos llevó hacia un lugar donde olía mal. En aquel establo, entre el calor de un rebaño de ovejas y vacas descansaba una pareja a la que el frío no había sido capaz de borrar el semblante de serenidad. ¿Cómo iban a estar de otra forma? ¡Aquella hermosa mujer acababa de parir entre aquellos animales! Ninguno de nosotros fue capaz de articular palabra alguna. Melchor encendió incienso para apaciguar el olor a estiércol de aquel establo, pero aquel gesto nos estremeció a todos, incluso a los pastores que estaban acostumbrados al hedor, que poco a poco iban acudiendo, creo, con la misma espectación con la que acudimos nosotros. Melchor dice que tiene la sensación de haber hecho el viaje con el único fundamento de encender aquel polvo de incienso en ese establo. Imagínate cuánta serenidad y cuánta paz nos embriagó que ninguno de nosotros tuvo la sensación de que el tiempo pasase aquella noche. Todos contemplamos aquel acontecimiento con la certeza de que el alumbramiento fue un milagro. El nacimiento de aquella Criatura parecía haber sido algo grande, algo maravilloso. La madre alargó sus brazos, con el Niño entre ellos, y me lo ofreció. Yo creo que ella quería que yo tuviese la oportunidad de poder abrigar al Niño entre mis túnicas un rato. Fue entonces cuando sentí tanta dicha como en ningún momento de mi viaje. Ningún descubrimiento del Firmamento ensanchó tanto mi pecho como el instante de tener a aquel Niño entre mis brazos. Entonces yo, que todavía portaba en mis manos las monedas y las planchas de oro que guardaba para mi regreso, las dejé en el suelo que vio nacer al Nazareno. Las rubias monedas que tuve que dejar para coger al niño tenían el mismo valor que la rubia paja que comían las vacas, más en el suelo fué donde el oro se separó para siempre de mis manos. Bendito cambio, amigo. Aquel gesto sació en mí la necesidad de cualquier cosa. En mi corazón sólo hubo deseos de llevar esa hermosa sensación a todos los rincones del mundo. En mi regazo, aquel Niño no dejó babas ni mocos, sino un mensaje de paz y de amor, así como yo no devolví a la madre sólamente a la Criatura, sino también el compromiso de llevar ese mismo mensaje por todo el orbe. Yo buscaba explicación al Firmamento y a sus fenómenos, y en esa búsqueda descubrí la razón de mi ser. La magnitud de las estrellas pasan desapercibidas en un pesebre, y presenciar aquel Nacimiento nos hizo iguales a todos cuantos contemplábamos a la Santa Familia. Gente de diferentes culturas albergábamos el mismo sentimiento en nuestro corazón. Algo en este mundo va a cambiar y todos debéis saberlo. Yo regreso a mi pueblo con los primeros brotes de la primavera, y como semilla del mejor árbol, os traigo la Noticia de que el Hijo de Dios nos trae la paz, para que nosotros, impuestos sembradores, la hagamos germinar allá donde vayamos.
-Es un bello testimonio, Majestad. Me hubiera gustado también haber podido tener la posibilidad de presenciar el Nacimiento del Nazareno. Tendría ahora mucho orgullo de haber cargado con su equipaje, pero no tuve valor a ofrecerme.
-La inquietud que yo tuve por conocer los cielos fue lo que me llevó a lo más grande. Hacerme preguntas y querer encontrar sus respuestas se convirtió en el principal impulso de mi camino, y donde menos podía imaginar encontré la razón de mi existencia, del mundo y de todo cuanto nos rodea. En la pobreza descubrí que habitaba la felicidad de aquella Gente. Ello quiso Dios que fuese el instrumento de su mensaje, y nosotros los enviados que repartamos esa esperanza al mundo confundido por el poder, por la diferencia, por el dinero y por las fronteras. No es más hermoso mi testimonio que hacerlo material. Después de mi viaje debo sentir el gozo de ver unidos a los hombres por el amor, no por las leyes, de verlos hablar de respeto y no de patria. Quiero experimentar la satisfacción de pertenecer a un pueblo en el que cada uno reciba la ayuda de su vecino antes que de las estrellas. No busques al Nazareno en países lejanos, amigo, sino entre nosotros. No viaja el que quiere conocer muchas cosas, sino el que todavía está esperando encontrar algo que quizás no sepa que busca. Por ello, querido amigo, atrévete ahora, al igual que Melchor, a llevar tu instrumento a cada persona que no tiene respuestas. Sé tú quien impulse a quien encuentres en tu camino a asomarse a su corazón. Muéstrale el placer de sentirse desnudo bajo las estrellas, porque la pobreza es el camino más corto para poder vernos iguales. Es ese el trayecto más seguro para llegar a la verdad. Atrévete a hablar de Dios, de paz y de amor. No temas, paz y amor es lo que buscan todas las criaturas de la tierra. Muchas de ellas aún no lo saben.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

El octavo pecado capital, la Vergüenza

Se trata del profundo sentimiento que  experimento al comprobar en mi alrededor lo tremendamente alérgicos que somos a nuestra cultura. Me conmueve ver la falta de respeto a nuestras tradiciones, los atentados a nuestras costumbres y el doble rasero de nuestra "lógica" con la  que medimos su fundamento.
Debo decir que no quiero convertir mi blog en un cubo de basura donde vierto mis preocupaciones y mis desagrados con la sociedad. Lo que pasa es que uno de los motivos que tuve para crear mi blog fue mi indignación con muchos aspectos de mi entorno, y quizás me estoy liberando de ellos demasiado rápido.
Siento indignación cuando me doy cuenta de que los españoles, o ciertos españoles, mejor dicho, estamos adquiriendo malas costumbres. Precisamente una de esas malas costumbres es rehuir de las costumbres, valga la redundancia, de tantas y tantas tradiciones que son emblemas de nuestra cultura. Nos encontramos con que la gente, presumiendo de una laicidad desmesurada (como si España siempre hubiera sido laica, no legislativamente, sino culturalmente...) se escandaliza cuando se pone un Belén en el pasillo de un colegio. Asociaciones de padres desencantados, en uno de tantos arrebatos de protección de sus hijos (protección ante el peligroso y dañino Belén) se enfrentan a su pasado, el cual, en la mayoría de los casos quieren rescatar de las cenizas, pero, eso sí, sólo para unos pocos. Señores: esta tradición de poner el Belén trasciende a lo religioso. Me parece muy bien que se luche en contra de la tauromaquia, porque es manifiesto el daño que se causa a los animales (poco a poco, todo tiene su cauce) Vale, perfecto. Pero que alguien me diga si hay algún niño que pueda estar en peligro poniendo un Belén en el colegio, en las calles o en los comercios. Por favor, hay aquí abajo una casilla de comentarios donde todo el mundo puede dejar su opinión (sin tener que registrarse, por cierto) Que alguien me diga por qué cree que los belenes tienen que ser retirados de los colegios. Mejor dicho. Que alguien me diga por qué se tiene que retirar todo lo que huela a Cristo de nuestra educación. Los belenes son una tradición que está arraigada a nuestra cultura con la suficiente ancestralidad como para que se considere una hermosa costumbre popular nuestra. Pero la laicitis pseudocognitiva a la que, invidentes nosotros, nos zambuyimos sin mirar antes al fondo, nos empuja a dar un puñetazo encima de la mesa y derribar ovejas, pastores, ángeles y lavanderas, a Magos con camellos que se dirigen a honrar a un Niño y a su Sagrada Familia, y ya de paso derribar también a esa Sagrada Familia ¿Os dais cuenta del tremendo error en el que nos sumergimos? ¿Os dais cuenta del caos al que nos dirigimos si tenemos que legislar todas nuestras tradiciones, o definir tan escrupulosamente, negro sobre blanco, cualquier tipo de relación entre nuestro lenguaje, nuestras costumbres, nuestro día a día, y lo "correcto"?
No hay que creer en Cristo, o no hay que estar de acuerdo con el Vaticano para dejarse invadir por un sentimiento cuyo origen radica en la creencia de que el nacimiento de un niño va a ayudar a traer la paz al mundo. Si está mal imponer el Cristianismo, ¿también está mal imponer el laicismo? O mejor dicho, ¿un laicismo radical? Es sólo un ejemplo. Definamos, pues, lo que es laicidad. Según nuestras enciclopedias, "laicismo" significa la separación de una confesión religiosa de la organización de una sociedad. No he visto ninguna definición que diga que laicismo es oponerse a la religión, desear que se cierren las iglesias, exigir que los curas empleen guantes de látex para dar la comunión, suprimir imágenes cristianas de las calles, incentivar el tabú "Cristo" en nuestra educación, evitar que 2 millones de jóvenes se junten a rezar, reír y compartir, y tampoco conozco ningún país laico que comparta la idea de laicismo que hay en nuestro país (excepto Francia, cuya amiga mía asegura que a los funcionarios públicos les obligan a ocultar símbolos religiosos cuando trabajan, como una cruz colgada de una cadena. Bochornoso)
También siento vergüenza cuando veo al sector que presume llamarse "progre" sentir aprensión por ser español. Nunca he visto como ahora a tanta gente a la que le gustaría no serlo. Huyen de la bandera española, huyen de nuestro sistema político, huyen del pueblo, de la ciudad. Huyen de la familia, se avergüenzan de sus lazos familiares, y usar costumbres de antaño es visto como algo entre lo morboso y lo absurdo. No es moderno ir a misa, ni tampoco lo es cantar villancicos. Joaquín Sabina, el más progresista de entre los progresistas dice en una de sus canciones que "el portal de Belén es un zulo virtual, donde en vez de turrón se come un marrón [...]" y eso es ser moderno. La gente adopta esa actitud, se mira al espejo y se dice "...pero qué moderno que soy, qué moderna es mi actitud, qué genuina es mi forma de pensar, qué integrado estoy en la sociedad progresista que piensa mucho y conoce tantísimas cosas, y qué poca fe tengo en lo que no puedo ver ni comprobar. Me voy a Sol a quejarme de algo y así entro en contacto con el resto de mis amigos progresistas, nos regocijamos de lo modernos que somos, fumamos tabaco de liar (dentro de poco dejará de ser moderno porque ya hay mucha gente que fuma tabaco de liar), nos enrollamos con alguien que también sea moderno, republicano, a ser posible, aunque no sepa por qué, y hablamos de irnos en verano a Senegal con una ONG, porque allí hay muchos pobres y necesitan que modernos de un país donde no hay pobres (al menos materialmente) vayan a enseñarles a ponerse un condón y a hablarles de lo malas que son las multinacionales, nos hacemos fotos impactantes con nuestra réflex Canon 60D y las publicamos en nuestro blog de denuncia social mediante nuestro Mac Book. Si pueden salir niños pequeños en las fotos mejor, o militares, o ruinas con un galgo desenfocado, que es muy moderno (la foto inclinada, eso sí)" Siento vergüenza, lo reconozco.
Se prohibe piropear a las chicas, mucho más en el trabajo. En el Congreso existen traductores para todas las lenguas de España porque muchos diputados no quieren hablar español porque no se sienten españoles. Me da vergüenza. Algunos que se hacen llamar "políticos" (por cierto, cobran por ello) pretenden cambiar la historia. Alientan el odio entre las personas por su condición religiosa, por sus tendencias políticas y hasta por la forma de vestir. La gente muerde el anzuelo y sigue a rajatabla esas pautas disuasorias, esas semilla envenenada que germina en la gente fértil y frágil y no en las manos del sembrador. Vocear y quejarse por todo es deporte nacional. La gente propone cosas que se oponen con lo que tienen, pero cuando se aplican las cosas que proponen se protesta, la gente emite juicios (casi siempre de la misma forma que yo, desde las redes sociales y el blog, internet, en general) y se culpabiliza a todo aquel que lleve corbata.
La gente se alimenta de los tópicos, de los rumores del falso periodismo y de las imposiciones que marcan los tipos que tienen el don de la palabra. La Navidad se celebra sólo una vez al año, y una vez al año debemos salir a la calle sin coches porque es "el día sin coches". Existe un "Día para la Mujer Trabajadora", un "Día para los Abuelos", un "Día de la Inmigración" y un "Día sin Tabaco", pero no existe un "Día sin Gilipollas", o un "Día del Sentido Común", o un "Día de Pensar" (bueno, existe una jornada de reflexión cada cuatro años, pero sólo sirve para ir a la Puerta del Sol a ligar) Si en algún rincón de internet salta una noticia que dice que ha habido un abuso de un cura, automáticamente se pone en movimiento un espectacular despliegue de maniobras de difusión que bien tiene la finalidad de desairar y desacreditar a la Iglesia más que la intención de conocer la verdad. Tanto es así que nunca se presta atención a las resoluciones judiciales, que en la inmensa mayoría de los casos se desestiman por falta de pruebas, por demostración de infamias o sencillamente por, en muchos casos, no existir ni siquiera el caso. Donald H. Steier es un periodista americano que ha elaborado un vasto informe de investigación en el cual se prueba la falsedad de las acusaciones que se vierten sobre la Iglesia. Pero el de la Canon y el Mac Book no conoce, no sabe, ignora. Todo el mundo nos creemos conocedores de la verdad, enterados de la vanguardia porque leemos. No es culto el que lee mucho, sino el que lee de todo. Así nos va...

jueves, 22 de diciembre de 2011

lunes, 21 de noviembre de 2011

A mis amigos que quieren ser "rojos" y "azules"

En vista de lo que ha ocurrido en las urnas este pasado domingo hemos de tomar unas conclusiones. A diferencia de lo que circula por muchos perfiles de Facebook de algunos amigos míos, yo pienso que la situación era insostenible, y que era tan necesario quitar al gobierno socialista como imponer a un gobierno sólido. En dichos perfiles de Facebook se ridiculiza al gobierno de Rajoy, paradójicamente sin haber tomado aún posesión, y se critica a la sociedad española por los resultados obtenidos, teniendo en cuenta que el resultado no sorprende a nadie. Según ciertas opiniones, la sociedad es incongruente, absurda, y los españoles somos "unos borregos", como afirma una amiga manchega. Ahora somos unos borregos pero antes no, hace 4 años, cuando la gestión del líder "de la ceja" estaba más que en tela de juicio y se vislumbraba la crisis, entonces la sociedad dormía sobre la plena confianza y la tranquilidad del trabajo bien hecho. Entonces, cuando el PSOE obtuvo unos buenos resultados, los españoles no éramos unos borregos. La primera en la frente. Se bromea con el éxito obtenido este domingo por la derecha, apelando a que viajaremos al 36, que ya están aquí. Rubalcaba presumía de ser socialista como Largo Caballero. Me gustaría recordar que el socialista Largo Caballero dijo (en plena época republicana) que si la derecha ganaba las elecciones no quedaría más remedio que coger las armas. Toma socialismo. No debería dar importancia a este tipo de comentarios, pero la realidad es que me dan que pensar, porque, haciendo un esfuerzo para ser parcial, en este caso creo que ha sido un fanatismo socialista quien más se ha esforzado en trasladarnos a antiguas y amargas etapas de la historia de España. No se, la realidad debe ser muy distinta dependiendo de los cristalinos de cada individuo. Ya veremos.

Con los pies en la tierra, creo que debemos dar valor tanto a las palabras como a los hechos, o mejor dicho, a cómo se corresponden las palabras con los hechos. Mariano Rajoy dijo que se iba a entregar para gobernar para todos los españoles (hecho que se ha ridiculizado. Quizás debería haber dicho que iba a gobernar para unos pocos, o tal vez no debería haber dicho nada, pero creo que de todas formas la crítica fácil estará muy presente en el futuro próximo) Mariano Rajoy dijo que la solución a nuestro problema no va a ser fácil (la gente ridiculiza los recortes que lógicamente se van a llevar a cabo). Mariano Rajoy nunca ha dicho que los homosexuales no se pueden casar (dice que es partidario de que simplemente se le cambie el nombre, que no se llame matrimonio. Es una tontería, pero es la diferencia que existe entre eso y oponerse a que se casen) Mariano Rajoy pretende que se frene la diferencia que hay entre ricos y pobres, la cual ha sido mayor a medida que han pasado estos 8 años (ahora hay que ver cómo lo lleva a cabo) Mariano Rajoy quiere mejorar las condiciones laborales de los trabajadores (empezando simple y llanamente con que empiecen a trabajar) Cabe destacar la desproporción de la crítica, siendo más fuerte a los recortes que aún no se han hecho que a la mala gestión que los ha provocado) Mariano Rajoy dijo que va a ser equitativo y solidario (la gente sigue ridiculizando las palabras y llaman al éxodo nacional. El éxodo viene ahora, y no cuando nos hemos bajado los pantalones ante los nacionalistas, ante la chabacanería y ante la manipulación) Cualquier gesto de la derecha es ahora ridiculizado. Todo es objeto de chanza y de humor de monólogo, pero nos olvidamos de que España ha respondido a un estímulo, y esa respuesta era la más esperada, tal y como respaldaban todos los sondeos y encuestas previos a las elecciones. Valoremos con esperanza al nuevo gobierno cuando comprobemos si se corresponde lo que ha dicho con lo que haga, y no antes. Lo digo porque parte de la sociedad ya lo está haciendo. Ante tal comportamiento se me plantea, pues, una cuestión: ¿Sigue habiendo un electorado parcial e irracional? Evidentemente que sí. La prueba de mi afirmación es la lectura en el número de votos obtenidos. En dicho escrutinio se observa que el Partido Popular obtiene un pelín más de votos que en 2.008, pero el PSOE pierde más de 4 millones de votos, que se reparten, mayoritariamente entre partidos minoritarios. No son absurdos esos 4 millones de votos que emigran, sino los 7 millones de españoles que confían en el PSOE que nos ha colocado en la situación actual y que pretendía dar continuidad a la dinámica en los principales aspectos de la política socialista. Y mucha gente no lo ve. Millones de personas no lo ven. Son gente  verdaderamente parcial, firme a un partido pase lo que pase. Ridiculizan, teatralizan y prostituyen a la derecha, y ello me preocupa. Ea.

Una de las materias que merece una atención especial del nuevo gobierno es la de normalizar una situación de tensión social auspiciada por sectores que pretenden radicalizar problemas que no existen. Tales manipulaciones tienen que ver con la homosexualidad, la privatización, la religión, la educación, la "memoria histórica" (cada vez que digo estas dos palabras tengo que tomarme un omeoprazol) y otras muchas cuestiones que han propiciado la discordia y el absurdo enfrentamiento. No obstante, una gran parte de la sociedad esperamos que se lleven a cabo medidas como la derogación de algunas leyes cuyo fundamento tiene sentido en las cabezas de las personas que hacían un gesto con su dedo índice imitando una ceja. Teniendo en cuenta que este gobierno pretende gobernar para todos, espero la anulación de leyes como la del aborto, la del "matrimonio" homosexual (ésta más bien se debe pulir), la Ley de Educación, la ley que se hizo para cambiar la ubicación de los papeles del Archivo Nacional de la Guerra Civil de Salamanca a Cataluña (toma ya, una ley para eso), la Ley de Igualdad (si alguien la necesita creo que es quien la respalda, es de cajón), la Ley de Memoria Histórica, la Ley de Financiación Autonómica, la Ley Sinde y los traductores del Congreso de los Diputados (manda huevos), entre otras que ahora mismo no me acuerdo. Son leyes que complican la ya de por sí delicada situación de nuestro país. Rajoy tiene que mejorar la situación de 5 millones de parados, y al mismo tiempo tiene que hacer recortes sociales (porque hay que hacer recortes y ajustes sociales, no nos engañemos) Tiene que reducir los recursos de las administraciones públicas, lo hará, y debe suprimir muchos agujeritos que vacían un gran volúmen de las arcas públicas. Todo ello se complica si la gente no confía en que deba ser así, y mucho más aún si hacemos de la chabacanería el pan de cada día. La sociedad debe madurar y dejarse de tonterías. La debacle socialista no es casual ni aleatoria. Hay 4 millones de personas que así lo creen, pero también hay casi 7 que creen que no. Ahora tenemos una realidad, y es que España está en muy malas condiciones y son necesarias unas medidas muy incómodas. Mucho me temo que esas medidas serán duramente criticadas por los 7 millones de personas que no querían un cambio.

Debemos empezar a valorar la capacidad de nuestros políticos, y no su simpatía. Debemos tener espíritu crítico, pero no del de plástico, sino del de verdad, del que necesitamos. Debemos sepultar la idea de que "mi ideología es esta, y pase lo que pase, sea quien sea el que se presente, cualquiera que sean las circunstancias, el color de mi sangre es este y mi papeleta siempre tendrá estas siglas", porque eso nos aleja de la prosperidad y del buen camino. Mientras no se cambie esa mentalidad, mal vamos. Mientras siga existiendo el fascismo en las cabezas de los resentidos, el avance se relentiza e impide el progreso (por cierto, ¿por qué se acusa a los votantes del PP de fascistas? No lo entiendo, y nadie me sabe decir por qué...) Sólo espero que vuelva el RESPETO al día a día de nuestra sociedad, que mis amigos aparquen sus prejuicios, que sepan buscar la información "veraz" y puedan distinguirla de la manipulación, que se basen en los hechos. Que no pretendan entrar a formar parte del "catálogo" social que tantísimo daño nos hace. Ojalá valoren más el corazón de las personas que el símbolo que figura en la papeleta de su voto. Confío en que nos visite la madurez y se quede un buen tiempo entre nosotros. Falta nos hace